Consejos para aumentar la fertilidad
Muchas parejas desean tener un bebé, sin embargo por problemas de salud, u otras circunstancias no pueden concebir, en algunas ocasiones las respuestas se encuentran en el hecho de cambiar de hábitos.
Existe una gran cantidad que por diferentes motivos no pueden concebir hijos fácilmente, como consecuencias de alteraciones físicas u otras situaciones. Muchas mujeres se someten a tratamientos de fertilidad para poder alumbrar, de manera normal. Sin embargo, estos métodos producto de la tecnología médica no garantizan que la mujer quede embarazada.
Para lograr un embarazo es necesario seguir consejos de los especialistas, como:
La importancia del consumo de grandes dosis de ácido fólico durante tres meses previos al momento de salir embarazada, ya que ello permitirá evitar que se origine algún defecto en el feto durante el proceso de gestación. Por lo menos la mujer debe tomar unos 400 miligramos de ácido fólico diarios con tres meses de anticipación.
Para poder gestar es necesario dejar algunos hábitos que afectan al organismo como beber café, fumar cigarrillos, y consumir alcohol. Según algunos expertos en la materia, los elementos antes señalados disminuyen la fertilidad en las mujeres. Algunos estudios afirman que la cafeína puede ocasionar abortos, por lo que se aconseja que las mujeres solamente consumen aproximadamente 300 mg de café.
Si la mujer desea salir embarazada, se debe descartar el uso de píldoras anticonceptivas, una mujer que recién deje de tomar las pastillas quizá no logré embarazarse por lo menos por un largo período.
Otro factor de trascendencia para salir embarazad es vigilar el peso, es decir una mujer obesa si desea concebir está obligada a bajar de peso, mientras que una mujer demasiado delgada o con indicios de anorexia debe aumentar de peso, para de esta manera poder transferir los nutrientes necesarios que el niño necesita.
Para concebir un nuevo ser, se necesita de un clima afectivo y cálido, que permita que la pareja se relaje, en algunas ocasiones el estrés alterna las hormonas, tanto femeninas como masculinas, disminuyendo la fertilidad e impidiendo la ansiada concepción.