Además de ser una sustancia química el sodio es un mineral primordial para la vida del ser humano y que hace parte de la alimentación diaria. Conoce más acerca de su función e importancia durante la gestación.
Como mineral esencial el sodio es fundamental en el cuerpo humano ya que posibilita la transmisión de mensajes nerviosos manifestados en impulsos que originarán los movimientos musculares. Sumando a ello en el metabolismo posibilitan al cuerpo sintetizar los carbohidratos.
Muchas son las dudas que se presentan en las futuras madres debido a una posible relación entre la hinchazón de extremidades inferiores e incluso superiores y el consumo de sal durante el embarazo. Para despejar estas dudas te presentamos aquí aclaraciones útiles con las que podrás concluir la importancia del sodio en la gestación y pautas para su uso en los alimentos.
¿Si tengo las piernas hinchadas debo bajar la sal en mis comidas?
Antes que nada deberás saber que el sodio es una sustancia esencial durante el embarazo debido a que equilibra el contenido de agua en el organismo tanto para la madre como para el feto. Este elemento químico es tan importante para el cuerpo humano que dicho sistema cuenta con mecanismos propios para controlar sus niveles. El embarazo afecta directamente su metabolismo produciendo una leve retención de líquidos que a su vez provocará un poco de hinchazón en las piernas, especialmente en los últimos meses.
Aunque muchas veces es el sodio es asociado directamente a la hinchazón de piernas en las últimas etapas de la gestación vale aclarar que dicha condición es normal durante todo el embarazo y no indica necesariamente peligro por aumento de sus niveles, como tampoco la necesidad de restringirle en las comidas. Sin embargo, si notas que la hinchazón es grave o muy limitante, sin duda deberás acudir al médico para diagnosticar o descartar un edema generalizado y patológico.
Consumo en exceso
No es nada recomendable consumirlo en exceso durante la gestación. Si bien no se prohíbe en la alimentación diaria usarlo con moderación en las comidas es fundamental para prevenir el aumento de la tensión arterial y en consecuencia una de las mayores amenazas para las futuras madres: la aparición de eclampsia y preeclampsia. Algunos alimentos, como la comida “chatarra” (perros calientes, hamburguesas, nuggets, papas francesas y otras frituras, dependiendo del país donde vivas) así como algunos procesados tienen un alto contenido de sodio.
Deberás saber que otro riesgo importante de no moderar el su consumo en esta etapa es aumentar de peso, con lo cual sobrevendrían otras afecciones importantes. Una excelente técnica para saborizar tus comidas a cambio de hacerlo con salsas y condimentos fuertes en sal es preferir las hierbas finas como tomillo, laurel, albahaca y orégano (se llevan muy bien con carne de res, blancas o de aves y pescados), unas gotas de limón o vinagre, y ajo o cebolla sea en polvo o en pasta. Además que ser exquisita opción al paladar esta sana costumbre contribuirá a disminuir molestarles estomacales y náuseas.
Reducción de sal en la alimentación diaria
No está demás recordar que la sal apta para el consumo humano, y con mayor razón para la madre gestante, es aquella debidamente yodada, fluorizada y por supuesto refinada. Es normal que la madre sienta hinchazón en sus extremidades inferiores por lo que no es necesario de inmediato sugerir una dieta baja en sal, como anteriormente regulaba la ciencia médica. Actualmente no existen estudios concluyentes que indiquen algún riesgo para la madre o el bebé si llegara a restringirse su consumo. Por ello investigadores sostienen que el consumo de la misma es opcional, a no ser que el médico indique lo contrario por razones específicas.
Más que definir el carácter de las comidas la sal definitivamente es indispensable en el proceso del metabolismo y para el sistema nervioso central. Sin ella nos deshidratamos y experimentaríamos bajas de presión arterial y mareos. Al mismo tiempo será mejor cuidarse para no caer en excesos.
Es recomendable tener buenos niveles de sodio en la sangre especialmente en climas y zonas muy calurosos para conservar el sostenimiento y fluidez de líquidos en el organismo.